Ana Camacho Páez (Madrid, 1969), pintora afincada en Granada. Su trayectoria en cuatro colecciones, del carboncillo al óleo, en torno a la mujer y el color.
Madrid, 1969. Resido en Granada desde los siete años, ciudad donde he desarrollado toda mi trayectoria vital y artística. Mi formación es científica, pero el dibujo y la pintura han sido una práctica constante desde la infancia: una segunda vía de conocimiento que discurre en paralelo a la primera, y que en los últimos años ha ido ganando terreno como espacio central de mi investigación personal.
Primera colección. Obras realizadas en carboncillo y acuarela.
La mujer comienza a ser protagonista. A partir de aquí trabajo figuras en óleo con fondos trabajados previamente con acrílico.
Gira en torno a la mujer y su mundo emocional, en diálogo constante con la naturaleza: un primer plano de pincelada visible convive con fondos que oscilan entre el sosiego y el estallido, construidos sobre paletas cálidas y suaves —amarillos, rosas empolvados, ocres— atravesadas siempre por sombras frías de violeta y azul diluido, firma cromática del conjunto de estas obras.
Mi serie más reciente lleva esa tensión a su extremo: aquí el color deja de ser fondo para convertirse en protagonista, el instante en que algo nace, se abre o se rompe. El mundo emocional de la mujer se manifiesta en el color que transpira a través de la piel, diluyendo la figura.